• Arantxa López

La importancia de comunicar y encontrar el mensaje correcto

Paul Watzlawick –teórico y psicólogo austriaco– estableció cinco axiomas que parten de sus investigaciones sobre la Pragmática de la comunicación humana en la Escuela de Palo Alto, Estados Unidos. El primero es uno de los más conocidos porque hace referencia a cómo establecemos relaciones interpersonales de manera consciente e inconsciente en nuestra vida porque «es imposible no comunicarse».

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Esto quiere decir que todo, absolutamente todo, lo que decimos o hacemos comunica, incluyendo los silencios o las muecas involuntarias. ¿Por qué? Porque para Watzlawick la comunicación no es un proceso lineal puro sino que también influyen factores como el contenido del mensaje y la interpretación de los mismos.


Es decir, no basta con lo que dices sino en cómo lo dices y de qué forma lo puede interpretar otra persona. De esa manera se pueden crear vínculos con los demás y compartir nuestros sentimientos, emociones e ideas de manera efectiva. Nos comunicamos para ser y estar en sociedad.


Pero la comunicación no se da sólo cara a cara, no es simplemente hablar con alguien y esperar a que surja una amistad. La comunicación también se puede dar de manera virtual cuando le mandamos mensajes a alguien o cuando compartir una imagen que puede tener un significado especial –para nosotros–.


Hay que tener claro qué queremos lograr con un mensaje: ¿establecer una amistad?, ¿conocer a alguien?, ¿conseguir un empleo?, ¿demostrar afecto?, ¿informar un hecho importante? Y saber a quién va dirigido, hay que recordar que la interpretación también juega un papel importante en el proceso. No sabemos cómo piensa una persona pero si podríamos tener alguna idea de cuáles son sus intereses, opiniones o percepciones sobre algo o alguien.


Entonces tenemos el qué y el quién, falta saber cómo envío el mensaje correcto: con el lenguaje adecuado. El lenguaje adecuado se refiere a uno que comparta tanto el emisor –quien envía– como el receptor –quien recibe– y permita expresar lo que se quiero decir sin que haya ambigüedades o confusiones en su interpretación. El mensaje debe ser claro, preciso, conciso y coherente –palabras que no son sinónimos de aburrido ni de formalidad–. Si tenemos claro lo que queremos comunicar y a quién será fácil encontrar la forma de decirlo para lograr una comunicación efectiva. La manera de narrar algo puede hacer una gran diferencia en nuestras vidas y en la manera de relacionarnos.


Hay que tener claro qué queremos lograr con un mensaje: ¿establecer una amistad?, ¿conocer a alguien?, ¿conseguir un empleo?, ¿demostrar afecto?, ¿informar un hecho importante?

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